Capítulo 48: No es nada dulce.
El sonido del agua cesó detrás de la puerta del baño.
Fiorina, que ya se había cambiado a un pijama de satén color marfil —short corto y blusa de tirantes finos—, se acomodó mejor sobre la cama, cruzando las piernas con gesto automático.
La mujer había intentado concentrarse en su teléfono, pero llevaba varios minutos sin leer nada realmente.
La puerta se abrió.
Clack~
Giorgio salió envuelto en una bata de baño blanca, atada con firmeza a la cintura. Su cabello negro aún estaba húm