Capítulo 40: Comprometidos.
Algunos invitados inclinaron la cabeza.
Otros intercambiaron miradas rápidas.
Y más de una sonrisa expectante apareció.
Fiorina sintió cómo el pulso le golpeaba el pecho.
Pum~ Pum~
Giorgio giró el rostro hacia ella. Sus ojos grises, siempre calculadores, se suavizaron apenas. No era algo evidente para todos, pero Fiorina lo vio. Lo sintió.
—Ella es Fiorina Cassini —continuó hablando el CEO Marchesani—. Una mujer inteligente, hermosa, talentosa y brillante.
El murmullo regresó por un segundo, pero se apagó de inmediato.
—Una diseñadora excepcional —añadió ese hombre—, a quien he admirado desde hace bastante tiempo.
Fiorina sintió el golpe directo al pecho. Sus dedos se cerraron apenas, tensos, contra la tela de su vestido color oro rosa.
"Ah… maldito jefe…"
Pensó la mujer, sin perder la sonrisa ensayada.
"Eres muy bueno mintiendo…"
O eso creía ella…
—Lo que comenzó como admiración —prosiguió Giorgio—, se convirtió en algo imposible de detener.
Él hizo una pausa breve