Capítulo 33: Me involucraré, aunque no quieras.
Fiorina ingresó a la habitación minutos después, cerrando la puerta tras de sí con cuidado.
Click~
En una mano la mujer sostenía una pequeña cajita blanca; en la otra, una libreta delgada donde llevaba anotaciones rápidas.
Al caminar, la cinta métrica colgaba alrededor de su cuello y se balanceaba suavemente contra su pecho con cada paso.
Tap~ Tap~ Tap~
Se detuvo a un par de metros de Giorgio y dejó la libreta sobre una mesa auxiliar.
Abrió la cajita con un movimiento rápido, y sacó varios alfileres plateados, alineándolos con rapidez entre sus dedos.
—Bien, jefe —dijo ella finalmente, alzando la mirada hacia él—. Quédese quieto. Si se mueve, puedo lastimarlo.
Su tono era serio, profesional, y casi severo.
El CEO Giorgio estaba de pie frente al espejo largo de la habitación, con el traje aún sin terminar que ella había diseñado exclusivamente para la fiesta de compromiso.
El saco reposaba sobre sus hombros con una estructura impecable, aunque aún faltaban ajustes.