Capítulo 32: Ella es increíble.
—Pensé que me llamarías antes —comentó Matteo por teléfono—. No supe nada de ti después de la invitación que te envié.
—¡Claro que recibí la m@ldita invitación! —estalló Massimo con furia—. Dime algo… ¿es una trampa? ¿Giorgio te pidió que lo hicieras? ¡Debió hacerlo! ¿Busca humillarme? ¿Presumirle al mundo que me robó a mi mujer?
—¿Robar? —Matteo dejó escapar una breve exhalación—. Mmm… esa palabra es bastante fuerte. Ella ya estaba soltera, ¿no?
—¡¡NO!! ¡TÚ NO LO ENTIENDES! —rugió Massimo—. ¡Fiorina me ama! Está confundida. Cree que tengo una relación con mi esposa… y tú sabes perfectamente lo que ocurrió aquella noche.
Hubo un silencio tenso.
Matteo Ricciardi se recostó con calma contra el respaldo del sillón, la mirada fija en el perfil iluminado de la ciudad tras los ventanales.
—Sí. Lo sé —admitió al fin—. Para mi desgracia, soy amigo de ambos. Y no me agrada estar en medio de una guerra que no me pertenece.
—Ven a Aurum Club Milano —pidió Massimo, ahora con un tono más