Capítulo 31: De regreso a Milán.

Fiorina sostenía entre sus brazos la caja y los sobres, que dejó de inmediato sobre el techo del vehículo.

—Maldición… —susurró con su voz llena de inquietud, mientras sacaba su teléfono móvil—. ¡Ah! —gritó cuando casi se le cae de sus manos, logrando agarrarlo en el aire.

La mujer marcó de inmediato el número de su mejor amiga: Carlotta Parisi.

Biiip~ Biiip~

El teléfono timbraba, pero… ¡Nadie respondía!

—Massimo… No… No harías algo tan cruel, tan criminal, tú… tú no eres así… —susurró para sí misma.

Recordó al hombre que la animó, ayudó y "amó" por dos años completos.

¿Cómo podía Massimo Bernardi recurrir a algo tan bajo como un doble secuestro para obligar a verlo?

Fiorina hizo lanzado su teléfono celular dentro del coche.

Pof~

Con precisión cayó en el asiento copiloto.

Ella apoyó sus manos con fuerza sobre el techo del vehículo, inclinando la cabeza, inhalando y exhalando.

"Ella está bien… Él no debió hacerles nada malo… La fotografía es vieja, un momento de
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