Capítulo 31: De regreso a Milán.
Fiorina sostenía entre sus brazos la caja y los sobres, que dejó de inmediato sobre el techo del vehículo.
—Maldición… —susurró con su voz llena de inquietud, mientras sacaba su teléfono móvil—. ¡Ah! —gritó cuando casi se le cae de sus manos, logrando agarrarlo en el aire.
La mujer marcó de inmediato el número de su mejor amiga: Carlotta Parisi.
Biiip~ Biiip~
El teléfono timbraba, pero… ¡Nadie respondía!
—Massimo… No… No harías algo tan cruel, tan criminal, tú… tú no eres así… —susurr