Capítulo 159: Todo fue mi culpa.
Giorgio ni siquiera lo dudó, no iba a permitir que culpen a su esposa por una inmadurez de Chiara. Mucho menos cuando quien más resultó afectado, fue un inocente, como Marcelo.
La imagen de su hermano en la cama, inmóvil, con tubos conectados al pecho, volvió a su mente con una violencia brutal.
Giorgio apretó los puños.
Por primera vez desde que había salido de la UCI su respiración cambió.
—Mi hermano está en coma —dijo, su voz fue baja, llena de una contención que apenas se sostenía—.