Capítulo 157: Frente a los Ricciardi.
El vehículo se detuvo frente al acceso lateral del hospital privado y durante unos segundos ninguno de los dos habló.
No había prensa, Giorgio se había encargado de eso.
Giorgio tenía el teléfono en la mano, la pantalla apagada.
No lo había soltado en todo el trayecto.
Fiorina lo observó sin decir nada. Podía reconocer el momento exacto en que él dejaba de ser el hombre que dominaba salas de juntas y se convertía solo en un hijo, en un hermano.
—No he llamado a mis padres —dijo él al fin