7. INTENCIONES OCULTAS
NATHAN
La sentía estremecerse, su vagina se apretaba en respuesta a su próxima liberación que no tardó en llegar.
Mis testículos se sacudieron fuerte, llenando el condón, mientras embestía por última vez, duro y rápido, siseando de puro placer.
Los caninos de mi lobo salieron con la intensa corrida, bajé mi cabeza con ganas de morder esa blanca piel, pero un gemido profundo femenino me hizo congelarme.
Esta mujer se llamaba Emma, no Trinity, no era esa humana sexy, de lengua afilada,