8. INTENTO DE SECUESTRO
TRINITY
Llegué como una demente al parque y me lo encontré sentado al lado de una señora que cuidaba unos perritos, supongo que ella fue la que me llamó.
—¡Mamá! —sus ojos se iluminaron en cuanto me vio y corrió a mi encuentro.
—Dieguito, ¿qué haces aquí solito? ¿Estás bien? ¿Alguien te hizo daño? —me agaché a su altura soltando el bolso en la hierba y comencé a revisarlo por todos lados mientras le hacía un millón de preguntas.
—¡Mamá!, ¿por qué ese hombre dice que tú no eres nada mío? —comenz