49. PARA HIJA DE PUTA, YO
TRINITY
—Mírame bebé, solo mírame, mmm joder… esos ojos esmeraldas me matan…
Comenzó a penetrarme de nuevo sensual mientras calentaba mi oído, sus caderas ondeaban sexis, me tentaban en cada deliciosa penetración y me hechizaban a decir que sí.
—Espera, cariño, mmm… quiero hacer algo por ti, sshhh… espera, Nathan… —me incliné hacia su oído, aguantando con todo los deseos crecientes de mi cuerpo.
Resistiendo el palpitar de esa cosa jodiéndome bien rico.
—Déjame montarte, mi Alfa, muero por ser