29. ANHELO VERTE
TRINITY
Ordené las cosas lo más rápido que pude, aunque en realidad el mayor desorden lo llevaba yo encima.
Estaba incómoda y pegajosa, la ropa hecha un asco y pensaba en cómo hacerle para escabullirme corriendo y que nadie me estuviese haciendo preguntas.
Como la jefa no volvería, estaba más relajada.
Caminé con prisas hacia el exterior, mi corazón aún en vilo, nerviosa y con miles de pensamientos en la cabeza.
La verdad, esto no salió al final como esperaba.
Miré hacia la puerta cerrada de su