176. EL SR. DIXON Y LA MESERA
TRINITY
¡BAM!
Mis manos fueron sujetas por las muñecas sobre mi cabeza, los sonidos eróticos de nuestros besos resonando en mis oídos, así como los latidos erráticos de mi corazón.
—Mmm… cariño, espera un momento…
—No puedo, no puedo esperar más —su voz lobuna jadea contra mis senos que está chupando vigorosamente, aun por encima de la tela.
Siento los tirones de sus labios y el roce de los caninos sobre mis aureolas.
—Bájate la braga —me ordena dominante.
Me pone a mil verlo tan desesperado, g