152. A MI MANERA
JULY
Avanzamos un poco más, siempre vigilando a la retaguardia, pero en extremo preocupada.
William se había quedado recostado en la caja de carga, cerró su vínculo a mí y estábamos nerviosas, mi loba y yo.
Cuando ya casi íbamos a ingresar a la ciudad, vi un viejo camino que subía al faro.
Maniobré y me interné sobre el terreno irregular, algo estrecho, pero a salvo.
Apagué el vehículo, los focos, y nos sumimos en la oscuridad, solo con destellos de la luna filtrándose por entre las copas de lo