144. TAMBIÉN TENGO MI ORGULLO
MÓNICA
Diosa, me llega toda su desilusión taladrando mi espalda.
Me siento fatal, solo quiero ceder a esto, pero los temores atenazan mi corazón.
Incluso temo decirle la verdad de Dean.
A pesar del cargo de su abuelo, ¿de verdad estará dispuesto a crear discordia en el Concilio solo por defender a una marginada como yo?
Me imagino los planes que tendrán para su nieto, en los cuales debe incluirse una perfecta Omega, como esa que visitó a Henry en el hospital.
Escucho un resoplido; lo veo a trav