119. UNA LOCA OBSESIONADA
AVA
—¡Deja de hacer una escenita, Ava, o yo también te podría reclamar por comerte con los ojos a ese Alfa!
Ethan tuvo el descaro de hacerse el celoso mientras se ajustaba el cinturón de seguridad.
—¡No es lo mismo! —grité, encolerizada. Nunca me imaginé que el pasado regresaría de esta manera.
—¡Casi te casas con esa mujer, te acostabas con ella todos los días! ¿Qué? ¿De repente te arrepentiste de haberme escogido?
Comencé a empujarlo con furia del brazo, sabiendo muy bien que no debía.
El