— Vanessa, basta— dice mientras toma la mano de la mujer con fuerza y la detiene. Al estar a una cierta distancia del resto del grupo quienes se encuentran esperando su turno para cruzar, Emil sabe que puede hablar sin que los demás escuchen—. ¿Por qué te quieres forzar a hacer algo que sabes que te aterra? —pregunta, y aunque su tono se mantiene bajo, la molestia que le genera ver a Vanessa forzándose es clara.
Bajando su mirada, Vanessa piensa en una respuesta lógica que le pueda dar, pero si