Vanessa y Emil se encuentran de pie junto al coche en el estacionamiento del parque. Sacando los bolsos del maletero del auto, proceden a cerrarlo una vez que tienen todo lo que necesitan. Mientras hablan tranquilamente, la emoción es notable en sus ojos.
De repente, un hombre alto, de apenas unos treinta años acerca a ellos con una sonrisa confiada en el rostro. El hombre no tarda en presentarse como Austin, uno de los guías del parque y encargado de llevar a su grupo hasta la zona de acampada.