Vanessa colocó su teléfono en silencio después de la llamada 42 de Tatiana y la 59 de Radu. Emil tuvo que hacer lo mismo con su teléfono, el cual estaba inundado de mensajes del padre de Vanessa.
— Deberías atender una — comenta Emil sin retirar la vista del camino. — Deben estar muy preocupados.
Vanessa escucha las palabras de Emil y, aunque ahora ya se encuentra un poco más calmada, la idea de atender la llamada no es una que le agrade. En estos momentos, sus sentimientos originales de tristez