Ambos siguen caminando mientras Vanessa disfruta del refrescante sabor del granizados, mismo que hace más llevadera la caminata. Las mejillas de la pelinegra se mantienen un poco sonrojadas debido al calor, pero, aun así, se mantiene caminando sin prisa.
El viento fresco acariciaba suavemente sus rostros en el momento que se deja sentir. Emil observaba a Vanessa con una atención tranquila, sus ojos capturando cada detalle del momento en que la ligera brisa hace danzar algunos hilos de su cabell