Vanessa se siente exhausta por la intensidad de las emociones que ha experimentado en las últimas doce horas, pero sabe que si quiere acabar con todo, debe escuchar a Emil. Es por ello que accede a su petición de darle una oportunidad para explicarse. Aunque prefiere que hablen allí donde todos puedan verlo y donde se siente segura, la insistencia de Emil por hablar en un lugar más privado la hace acceder a regañadientes. Lo sigue hasta un restaurante cercano, donde Emil elige un rincón apartad