Una fuerte carcajada se escuchó dentro del auto. Vicent Santoro reía mientras miraba de reojo a su mujer. Definitivamente, él no estaba dispuesto a dejar ir a su joven esposa. Él la amaba por sobre todas las cosas, por eso apenas la recordó, fue tras ella.
Vicent movió cielo y tierra hasta dar con ella. Él había descubierto cada detalle de lo que ella había hecho en todo este tiempo y le agradeció a Dios que ella haya seguido siendo suya y que ningún otro hombre la haya tocado.
Melissa, por otr