Gyna descansó toda la noche, ella decidió relajarse para estar perfecta para el día del desfile preliminar. Ser una de las modelos principales era su objetivo más inmediato.
Por eso, al día siguiente se levantó, desayunó con sus hijos y salió rumbo a la agencia de modelaje. Ahí las estaba esperando Piero para ultimar los detalles, antes de enfrentarse al riguroso jurado que estaba integrado con tres de los patriarcas más importantes de la mafia. El viejo Badul Benedetti, el gran Demetrio Taraso