Pero la mujer, tenía lágrimas en sus ojos y no estaba dispuesta a darse por vencida. Entonces sacó de su bolso una foto de un niño de cinco años. El pequeño en realidad estaba en sillas de ruedas y era la misma imagen de Vicent.
El hombre furioso tomó la foto y se fijó en cada rasgo del rostro del pequeño y sin dudas este niño llevaba su sangre. Vicent Santoro agarró a la mujer por el cuello y la sacudió, hasta dejarla casi inconsciente.
—Trae al niño a la mansión y si es mi hijo, se quedará