El incómodo silencio del coche se estaba yendo de las manos. Sabrina, que había estado recordando el incidente de la noche anterior, no pudo evitar soltar una leve risita al ver la cara sonrojada de Gabriel.
«No puede ser que siga avergonzado por lo de anoche, ¿verdad?»
-¿Es la primera vez que te besa una mujer? -preguntó Sabrina mientras se giraba para mirar a Gabriel, cuya atención estaba puesta en la carretera.
Él, que había permanecido callado todo el tiempo, ya esperaba que Sabrina sacara