Al mismo tiempo...
-Gabriel, esto no está bien. ¿Por qué siempre vienes de noche? ¿Eh? Hoy casi mi mamá se da cuenta -Sabrina gruñó mientras caminaba hacia Gabriel dando pisotones.
Él iba todas las noches. Aunque se había prometido no bajar a verle si volvía a venir por la noche, siempre se le aceleraba el corazón cuando la llamaba y le decía que la estaba esperando fuera.
-Jaja, no podía dormir. Eres mi somnífero, ¿no lo sabías? Deberías mudarte conmigo, si no quieres que me pase por aquí -le