95| Sangre de su sangre.
Salem tomó con más fuerza de la necesaria la mano de Evelyn y la arrastró por las escaleras. Luego, cuando llegaron a la habitación, la arrojó sobre la cama.
— Ya hice lo que querías, ya todos te reconocen como la Luna — dijo con un tono que no dejaba lugar a dudas sobre su furia contenida — Espero que ahora no creas que puedes hacer lo que te plazca.
Evelyn le sostuvo la mirada, desafiándolo.
— Pero entonces, quiero que me digas la verdad. Ya pudiste comprobar que el Rey Cuervo no te usó más