77| Javi.
Salem hizo todo lo posible para llegar tarde al pequeño palacio ese día. Vigiló, como siempre, las fronteras, olfateando el ambiente para percibir a algún enemigo y jugó con una flecha mientras esperaba que pasara el tiempo. La lanzaba hacia arriba y con su oído adivinaba en qué lugar había caído para ir por ella y hacerlo nuevamente. Las personas de la manada estaban eufóricas; la llegada de su verdadera Luna, entre comillas, los tenía felices, renovados.
Salem no quiso decir nada. ¿Cómo podrí