36| La esclava.
Analía se quedó al lado de Salem. El hombre se tensó por un momento, pero después de un largo minuto, negó con la cabeza.
— No, no quiero hacerlo.
— Lo entiendo — le dijo Analía — . Entiendo que no quieras contarme esto, pero sabrás que tienes que hacerlo en algún momento. ¿Has hablado de esto con alguien alguna vez?
Él negó con la cabeza.
— Nunca — murmuró.
— Entonces tendrás que hacerlo. ¿Qué harás cuando llegue tu luna? Cuando ella llegue, deberás estar preparado para ella.
Analía trató