144| La aldea del bosque.
Cuando Analía despertó por la mañana, casi se cayó de la cama. Tenía el cuerpo entumecido y una extraña sensación de angustia la había atormentado toda la noche, haciéndole difícil dormir. Sus sueños fueron inquietantes y su descanso, interrumpido.
Si no fuera por la fortaleza inherente de una loba de raza superior, se habría sentido incapaz de hacer algo esa mañana. Salem no estaba en la cama junto a ella, y cuando miró la hora, casi se cae de espaldas. El reloj hecho a mano sobre la pared de