145| Lazos protegidos.
Analía caminó hacia el pequeño hombrecito verde y se arrodilló a su lado.
— ¿Por qué? ¿Por qué dices que es imposible? — le preguntó.
El hombre la acarició las mejillas con el dorso de la mano y señaló el interior de la aldea.
— Entren. No es seguro que estén aquí afuera — les dijo.
Salem regresó a su forma humana, y entraron a la aldea. Era un lugar brillante y hermoso, lleno de flores y huertas. La gente del bosque era variada; en los lobos y en los vampiros físicamente no se notaba tanto l