111| Ayuda.
Cuando las grandes puertas de Agnaquela se abrieron para ellos, Kerr ya había despertado. Se veía somnoliento, apenas si había abierto los ojos y seguía recostado sobre el blanco pelaje de Salem. Parecía que las plumas que disparaba Stephan estaban recubiertas de algo que impedía que cualquier criatura sanara con rapidez. Tal vez el líquido había entrado en el sistema circulatorio de Kerr y lo tenía un poco débil y mareado.
Barry los estaba esperando cerca de la entrada. Analía le apartó la mir