110| Dejar el orgullo.
Analía regresó a su forma humana y, con tanta debilidad en las piernas, cayó arrodillada frente al cuerpo inerte de Kerr. Le apoyó una mano en el pecho, que estaba frío. La pluma sobresalía al lado derecho de su pecho. Cuando Salem llegó, también regresó a su forma humana, con el traje ajustado al cuerpo y los músculos hinchados por la pelea.
— Aún vive — le dijo El Alfa — Aún vive. Puedo escuchar levemente su corazón.
Analía sintió nuevamente un golpe de adrenalina. Había pensado, por unos c