C86- MI LOBA, MI COMPAÑERA, LA MADRE DE MI HIJO.
C86- MI LOBA, MI COMPAÑERA, LA MADRE DE MI HIJO.
La ceremonia había terminado.
Willow y Noah ya eran oficialmente compañeros bendecidos ante la Diosa. Sin embargo, sus lobos seguían en silencio, dormidos dentro de ellos, como dictaba la naturaleza cuando un vínculo no era predestinado.
Pero a Noah no le importaba. Tenía a Willow. Y eso era suficiente para él.
Ella, en cambio, no podía dejar de pensarlo. El vacío. El eco de algo que debía estar y no estaba. Y aun así, ahí estaba. De pie frente a