C37-ESCUCHANDO A ESCONDIDAS.
C37-ESCUCHANDO A ESCONDIDAS.
—Pregunte que haces aquí.
Odette no se inmutó. Ni un temblor en sus manos, ni un parpadeo más rápido de lo normal. Solo alzó la cabeza con esa calma que lo volvía loco, esa serenidad que parecía burlarse de él sin decir una palabra.
—Ya me voy —respondió, su voz tan suave como el roce de la seda, pero con un filo que él conocía demasiado bien.
Zayden apretó los dientes, sintiendo el calor de la rabia subiéndole por el cuello.
No.
No se iba a ir así, como si nada hub