C276- ¿CÓMO PIENSAS PAGARME?
Arriba en su habitación, Gideon se quedó inmóvil frente al espejo, el agua aun goteando de su cabello dorado que se pegaba a sus hombros marcados. Las gotas resbalaban por su piel, mezclándose con la sangre de sus heridas. Sus manos, fuertes y llenas de cicatrices, temblaron levemente al pasar el paño húmedo por los cortes que el dragón le había dejado.
Los tatuajes de su manada brillaban bajo la luz de las velas, recordándole su deber y al mismo tiempo su maldición.