C182-TE PERDONO.
C182-TE PERDONO.
Odette se detuvo al verlo.
Ragnar estaba pálido, tenía los ojos hundidos, las mejillas marcadas por los huesos. Pero fue su piel lo que la dejó helada: venas negras que se extendían por su cuello y subían por la mandíbula.
Era como si algo podrido le caminara por dentro y ella lo supo, su lobo se estaba muriendo.
Sintió una punzada en el pecho, no de amor, sino de lástima. Y Recordó cuando eran jóvenes, cuando él era todo para ella. Cuando creía que no había otro futuro que no