C181-AGRADEZCO QUE ESTÉS AQUÍ.
C181-AGRADEZCO QUE ESTÉS AQUÍ.
Al día siguiente, Odette despertó sola. La cama estaba fría donde Zayden había estado y al instante, una opresión le cerró el pecho.
Quis llorar pero contuvo las lágrimas, a lo largo de su vida, comprendió que llorar no servía de nada, y en cambio, se abrazó las piernas, desnuda, sintiendo el vacío como un peso.
Él no la entendía.
Pero eso no cambiaba nada: ella iría, y dependería de él aceptarla de vuelta o no.
Se vistió con manos temblorosas. Le dolía dejarlo, do