C158- ¿TE GUSTA ESPIAR, ALFA?
La puerta del gran salón del castillo reventó contra el muro. Rodrick entró como un huracán y, sin mediar palabra, lanzó una lanza a los pies de Maelor. El metal vibró clavándose en las losas de piedra, a solo un palmo de las botas del lobo.
—¿Así que tú también eres una bestia? —escupió.
Maelor no se inmutó. Solo alzó una ceja, como si el muchacho fuera un cachorro gruñendo sin dientes.
—Sí. Pero tú eres demasiado bruto para haberlo notado antes.
Rodrick escupió a