–No tienes que ser perfecto. Nadie lo es. –Dice Aislyn, llena de una firmeza que la sorprende incluso a ella misma. –Solo tienes que dejar de creer que no eres digno de ser amado, que no eres digno de ser feliz. Y, aunque sé que te sientes menos por no tener dinero, no es así.
–No puedo hacer nada… –Liam murmura, con la voz rota, ahogada por el peso de la frustración. –Ella canceló el compromiso por una confusión, causada por Kate… algo tan absurdo que ni siquiera tiene sentido. Y ahora, está