NARRA AMARA
Pasa una semana completa sin que Liam y yo crucemos más de dos palabras que no sean necesarias, sin mirarnos a los ojos, sin tocarnos, sin compartir la misma cama de verdad, porque aunque dormimos bajo el mismo techo, la distancia entre nosotros se vuelve más grande que cualquier habitación, más pesada que cualquier silencio, más dolorosa que cualquier grito. El enojo puede más que el amor, el orgullo puede más que la razón, y la herida que dejó lo ocurrido no se cierra, se infecta,