–Faltan dos días… dos malditos días –Amara deambula nerviosa por la oficina, sus pasos son cortos y erráticos, como si el suelo se le fuera a abrir en cualquier momento. – No sé cómo diablos voy a enfrentar esta… esta condena disfrazada de felicidad. –Se detiene un instante, respira hondo, y luego sigue caminando, con la mirada perdida y llena de tormento.
Sophie la observa desde la silla, con el ceño fruncido, sin saber bien qué decir, hasta que finalmente se levanta y se acerca con paso firm