Antes de hacer cualquier cosa que pueda costarle la vida, Liam se acerca al frente de la casa de Ayslin mientras la noche cae lentamente, envolviendo todo como una manta helada. Su moto queda encendida, apoyada junto al portón, pero él no se mueve de inmediato. Durante unos segundos se queda quieto, fijando la mirada en la ventana del segundo piso donde una luz tenue parpadea débilmente. Su pecho late con urgencia. Da un paso, luego otro, y finalmente toca el timbre. Pero nadie responde.
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