La segunda tanda de modelos irrumpe en la pasarela con una estética más rígida, más arquitectónica, donde los cortes marcados y las estructuras internas de los vestidos parecen diseñados para imponer presencia antes que delicadeza, y el cambio visual genera un murmullo de aprobación entre los asistentes, porque la colección empieza a revelar su verdadera identidad, ese equilibrio entre elegancia y poder que Amara y Jean Pol habían imaginado desde el principio, y por unos segundos el desfile vue