–¿¡Qué carajos fue lo que pasó!? –brama Carlos al ingresar al hospital como una tormenta, con el rostro desencajado y los ojos inyectados de furia y angustia. Camina con pasos rápidos y pesados, como si el suelo temblara bajo su desesperación y apenas divisa a Amara sentada, se le acerca como un rayo. – ¡Amara, habla! ¿Qué ocurrió? ¿Por qué Úrsula está aquí?
Amara se levanta de golpe, sorprendida por la intensidad de su padre, pero intenta mantener la calma, aunque su voz tiembla. –Padre… no l