–Escúchame bien –dice Kate en voz baja pero firme, haciendo que Úrsula, que hasta entonces está sumida en sus propios pensamientos, clave en ella una mirada filosa, como si la atravesara con los ojos. –La doctora… –comienza, tragando saliva como si se preparara para lanzar una bomba– sabe la verdad. Descubrió que no estás embarazada.
El mundo parece detenerse por un segundo y el corazón de Úrsula da un vuelco.–¿Cómo…? –susurra, pero no termina la frase.
–Las mentiras tienen patas cortas, y tu