Carlos llega primero. Siempre llega primero. No por ansiedad, sino por costumbre. Aprendió hace años que estar antes le da una ventaja mínima pero necesaria: observar sin ser observado, medir el ambiente, anticipar amenazas que quizá no existen, pero que podrían existir. El lugar elegido no es casual. Un viejo galpón reciclado como taller mecánico en desuso, a las afueras de la ciudad, sin vecinos cercanos, sin cámaras oficiales, sin empleados curiosos. Carlota lo eligió porque no pertenece a n