–¿Por qué no? –replica ella, acercándose aún más, tan cerca que apenas un suspiro podría separarlos. –¿Por qué duele? ¿Por qué te obliga a aceptar lo que ya sabes desde hace mucho tiempo?
Cristóbal da un paso atrás, como si el espacio físico pudiera protegerlo de la gravedad emocional que Úrsula desata con cada palabra. Pero ella no lo deja escapar. No esta vez.
–¿Qué clase de vida piensas tener con alguien que no enciende nada en ti? –pregunta con la voz rota entre la rabia y la tristeza. –¿