Liam entra despacio en la habitación. El sonido de la puerta al cerrarse parece más fuerte de lo normal, como si el aire mismo retuviera la respiración.
La luz del atardecer entra a través del ventanal, bañando la habitación con reflejos dorados que se mezclan con el gris de París. Afuera, las luces comienzan a encenderse: una constelación artificial que intenta disimular la oscuridad.
Amara está despierta. Apoyada contra las almohadas, observa la ciudad con una expresión que no pertenece al pr