Liam la observa, sintiendo cómo un escalofrío recorre su espalda. Todo en su interior le dice que ella tiene razón. Que el peligro es real. Que si no hacen algo, Carlos encontrará la manera de salirse con la suya.
Liam da un paso para estar más cerca de ella , y cuando sus dedos rozan los de Amara, ella no se aparta. Sus manos, frías y temblorosas, se entrelazan con las de él, buscando algo que la ancle a la realidad. Algo que le devuelva un poco de esperanza.
–Amara, no te va a pasar nada–