Cristóbal se acerca lentamente a Amara, con la respiración entrecortada y al detenerse frente a ella, sus ojos se clavan en los de ella, buscando, en medio de su desesperación, algún atisbo de comprensión, algún reflejo de la chispa de afecto que alguna vez compartieron. Con un impulso decidido, se arrodilla ante ella. –Déjalo… –su voz suena baja, temblorosa por la emoción. –cásate conmigo– Las palabras salen como una súplica, no como una propuesta, no como un desafío, sino como el último inten